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10 hábitos saludables para llevar

El programa Primeros 1000 días casi termina, pero eso no significa que todo lo que has aprendido hasta ahora ya no se aplique. Desde la alimentación receptiva hasta las rutinas para acostarse, aquí hay 10 hábitos saludables para continuar después de los 1.000 primeros días.


Algunos de estos hábitos comenzaron cuando tu niño era un recién nacido (como pasar tiempo boca abajo y las comidas nocturnas frecuentes) y es posible que ahora no formen parte de tu rutina diaria. Y si estás pensando (o esperando) otro bebé, todos estos hábitos saludables pueden servir como un buen repaso.

 

 


1. Amamanta a tu bebé
Ya aprendiste:
la leche materna es el primer superalimento de tu bebé. Es una nutrición completa que cambia para adaptarse a su crecimiento y desarrollo, proporcionándole toda la energía y los nutrientes que necesita durante los primeros seis meses de vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses es la mejor manera de alimentar a tu bebé y debe continuar, junto con alimentos complementarios, hasta los dos años o más.

 

Continúa así: además de ser un momento especial de unión para ti y tu hijo, la lactancia materna continua promueve un crecimiento saludable. Protege contra enfermedades comunes de la niñez y puede brindar beneficios para la salud a más largo plazo, como reducir el riesgo de que tu pequeño tenga sobrepeso cuando sea mayor. No hay razón para dejar de amamantar si todavía les está funcionando a ambos.

 

 


2. Incorpora la actividad física a tu rutina diaria

Has aprendido: Enseñarle a tu bebé a ser físicamente activo comienza casi tan pronto como nace. Comienza con unos minutos de estar boca abajo y aumenta hasta un total de una hora al día (dividida en varios segmentos pequeños) cuando tenga dos meses de edad. Algunos países tienen recomendaciones sobre cuánta actividad deben realizar los bebés y los niños pequeños. A los seis meses, son al menos 90 minutos de actividad diaria y puede incluir juegos sentados que fortalezcan su núcleo, como palmaditas, o ejercicios que ejerciten los músculos de sus piernas, como hacer que rebote sobre sus rodillas. Entre las edades de uno y dos años, es hasta tres horas al día. Esto debe incluir el juego estructurado, dirigido por un adulto, y el juego no estructurado, cuando tu pequeño puede jugar libremente.

 

Continúa así: alentar a tu niño a que haga actividad física todos los días lo ayuda a desarrollar su fuerza y ​​sus habilidades motoras, así como a impulsar hábitos saludables que pueden durar toda la vida.

 

 

3. Ayúdalo a dormir lo suficiente

 

Ya aprendiste: Los despertares nocturnos son normales para los bebés recién nacidos, ya que tienen barrigas pequeñas y necesitan alimentarse con frecuencia. Las recomendaciones para recién nacidos son entre 14 a 17 horas de sueño (incluidas las siestas) cada día. A los tres meses de edad, muchos bebés podrían dormir cinco horas seguidas. Para los niños de 4 a 11 meses, el consejo es que duerman entre 12 y 15 horas al día en total, y para su "medio cumpleaños", algunos bebés pueden dormir toda la noche. Acostarlo cuando está somnoliento, pero aún despierto, puede ayudarlo a aprender a dormirse solo cuando sea un bebé.

 

Sigue así: Se necesita dormir lo suficiente para un crecimiento y desarrollo saludables. Las recomendaciones son que los niños pequeños de entre uno y dos años duerman entre 11 y 14 horas en total cada día. Fomentar los "buenos hábitos de sueño", como irse a la cama temprano y con regularidad, y una rutina constante a la hora de dormir, por ejemplo, el baño, el pijama, los dientes y el cuento, puede llevar a mejores hábitos de sueño durante la infancia.

 

 


4. Introduce los alimentos adecuados en el momento adecuado

 

Ya has aprendido: Aproximadamente a los seis meses de edad, tu bebé necesitará algunos nutrientes adicionales, además de los que le proporciona la leche materna. Darle una muestra de diferentes verduras y frutas durante las primeras semanas de introducción de alimentos sólidos y texturas grumosas antes de los nueve o diez meses significa que es más probable que las acepte en el futuro.

 

Sigue así: servir una variedad de alimentos, sabores y texturas nutritivas puede ayudar a moldear los gustos de tu pequeño cuando sea mayor. A medida que avanza gradualmente hacia los mismos alimentos familiares que tú, es una oportunidad para que toda la familia disfrute de una aventura en la alimentación saludable.

 

 


5. Prepara los alimentos de forma segura

Has aprendido: tu bebé tiene un sistema inmunológico menos desarrollado que tú, por lo que es más probable que se vea afectado por sustancias químicas y bacterias. Por eso es importante tener mucho cuidado al preparar, almacenar y calentar los alimentos para tu pequeño. Si vas a comprar al supermercado, lee la lista de ingredientes para asegurarte de que la comida sea apropiada para la edad de tu bebé y recuerda verificar la fecha de vencimiento.

 

Sigue así: Seguir las reglas básicas de higiene, como lavarse las manos antes de preparar la comida y después de tocar la carne cruda, será un buen ejemplo para tu niño a medida que crezca y ayudará a proteger a toda la familia de las enfermedades. Continúa revisando las etiquetas de los alimentos para asegurarse de que sean lo más nutritivos posible.

 

6. No olvides el agua

 

Ya aprendiste: cuando tu bebé cumpla de seis a ocho meses, puede comenzar a introducir una taza. Ofrécele una taza pequeña de agua durante las comidas y los snacks para ayudarlo a aprender a beber de una taza. Recuerde ofrecer agua durante y después de las sesiones de juego a medida que tu niño se vuelve más activo.

Sigue así: en el estómago de tu pequeño no hay espacio para las bebidas azucaradas; estas aumentan su riesgo de caries y sobrepeso cuando sea mayor. Enseñarle el gusto por el agua ahora puede hacer que se sienta más inclinado a preferirla en el futuro. Sé un buen modelo a seguir y bebe agua en cada comida, probablemente hará lo mismo.


7.Fomenta los refrigerios saludables


Has aprendido: la guatita de tu bebé es pequeña, por lo que necesita comer con más frecuencia que tú. Las comidas frecuentes son la clave, por lo general tres principales y dos snacks al día. A medida que se acerca a los dos años, tres comidas y un snack pueden ser suficientes. No hay lugar en el menú para alimentos ricos en calorías y bajos en nutrientes. Cada bocado es importante, así que reconsidere los snacks como elementos esenciales para la salud.

 

Sigue así: cuando tu pequeño se convierta en un niño en edad preescolar, es probable que siga siendo muy activo y tenga mucha energía. Continúa tratando los snacks como una oportunidad para brindarle todos los nutrientes que necesita a medida que envejece. Recuerda ofrecer una variedad de alimentos saludables de los cinco grupos alimenticios (frutas, verduras, alimentos con proteínas, cereales y lácteos) para una dieta equilibrada.

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8. Practica la alimentación receptiva


Ya aprendiste: la alimentación receptiva se trata tanto de cómo y qué ofreces a tu hijo. Significa ofrecer la comida, y dejar que tu bebé decida qué y cuánto de estos alimentos quiere comer. Debes estar atenta a las señales de que tiene hambre o está lleno, por ejemplo, agarrar o voltear la cabeza, palabras o gestos. La hora de la comida debe ser una ocasión divertida y sociable para toda la familia, sin presión ni estímulo excesivo.

 

Continúa así: a medida que tu niño mejora su comunicación, podrá decirte cuándo ha comido suficiente o si quiere más. Respetar sus señales de hambre y saciedad es esencial para establecer hábitos alimenticios saludables.

 

 

 


9. Ten cuidado con las lagunas o los excesos en la nutrición


Has aprendido: a medida que tu niño pequeño come más alimentos y bebe menos leche en comparación cuando era un bebé, es posible que pierda nutrientes clave. Cada bocado cuenta, especialmente cuando es pequeño, así que asegúrate de que cada comida que le ofrezcas esté repleta de bondades nutricionales.

 

 Sigue así: al proporcionar una dieta sana y equilibrada a tu hijo ahora, estás ayudando a sentar las bases de sus hábitos alimentarios futuros. Como mínimo, esto significa ofrecer alimentos de cada uno de los grupos alimenticios, incluidas frutas y verduras, y alimentos con grasas saludables, hierro y vitamina D, así como alimentos sin sal y azúcar agregadas.

 

 

10. Asegúrate de que tu propia dieta sea rica en nutrientes

 

Ya aprendiste: En solo cinco días de amamantamiento, puedes quemar aproximadamente la misma cantidad de calorías que se necesitan para correr una maratón. Por eso es importante llevar una dieta equilibrada y rica en nutrientes, con unas 400 calorías adicionales de las que consumirías normalmente. Cuando comiences la alimentación complementaria con tu bebé y luego comience a comer alimentos, asegúrate de incluir alimentos de los cinco grupos alimenticios (frutas, verduras, alimentos con proteínas, cereales y lácteos) en tu propia dieta y bebe mucha agua. Adquirir el hábito de comer de manera saludable te convertirá en un modelo positivo a seguir y alentará a tu pequeño a hacer lo mismo.

Sigue así: ¿Estás pensando en un segundo bebé? Una dieta rica en nutrientes es igualmente importante durante el embarazo. Además de las vitaminas y minerales clave que obtiene de los alimentos, es posible que desees tomar un suplemento que proporcione 400 mcg de ácido fólico. Esto ayuda a reducir el riesgo de defectos congénitos graves y es necesario al principio del embarazo, incluso antes de que sepas que has concebido.

 

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Last revised: November, 2018

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